Píntame de rosa que yo te pintaré de azul. No, no es cliché,
despedazaste mi cuento de hadas y cambiaste mi final feliz por uno incierto,
nubado, aventurero. Te quiero, es cierto, pero no podrás borrarme la utopía, no
podría apartarme de ella; vamos, píntame de rosa que yo te pintaré de azul,
iniciemos en mis reglas que ya el camino se encargará de transformar nuestra
piel, nuestras almas y nuestros sueños, iniciemos en rosa y azul, son solo dos
colores y no tienen que ver con esquemas occidentales infantiles, podrían solo
ser blanco y negro, amarillo y rojo. Tú y yo, un tono cada uno al dar el primer
paso, ya el camino teñirá de barro nuestros pies, la brisa despeinará y opacará
nuestros cabellos, ¿qué tal un poco de arena blanca de la Habana?, el mar nos
desteñirá hasta el cuello, quiero el verde de la selva amazónica en nuestros
ojos, el cielo estrellado del desierto en nuestro rostro; vamos mi cielo, píntame de rosa, tiñe hasta
el último rincón de mi cuerpo, quiero ver como nuestro camino desdibuja mis
esquemas, quiero ver como el mundo nos pinta de infinito, quiero ver como se
nos inunda el alma, quiero que nos difuminemos en cada abrazo, pero píntame de
rosa, píntame de rosa y vivamos al revés, comencemos con mi añorado final feliz
y terminemos amoldados de experiencias y amor, destruyámonos en el trayecto, rompámonos
hasta los miedos, lograste fundir mis dudas, ahora deja que el tiempo funda lo
poco que me queda, déjame pintarte de azul.
Era 30 de Septiembre de 2017, tenía todavía mucho por empacar, ya tenía cuatro maletas más la guitarra, ¿qué será mejor? ¿Dejar mis cosas o pagar dos maletas extra? En ese momento ya nada importaba, la noche anterior no pude dormir. ¿Para qué iba a regresar? Este ya era mi lugar en el mundo, tenía un hogar, un trabajo que disfrutaba, amigos, amor… estaba en un punto de mi vida donde todo estaba perfecto; pero se habían agotado los 13 meses de mi estadía, extender mi visa por al menos un año más implicaba abandonar mi carrera universitaria en el octavo semestre. Imposibe. No puedo ser tan loca, pensé, respiré hondo, me paré de la cama y terminé de empacar soportando un dolor de cabeza que creía que me iba a matar. Mi mente iba a mil por segundo, doblaba mi ropa de invierno en piloto automático mientras revivía todo lo que había vivido en el último año, no sentía nada, estaba ahí apenas respirando y soportando el taco en la garganta. -¿Parcera quién te lleva al aeropuerto? ¿A q...
Comentarios
Publicar un comentario