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Imposible

Imposible. No es esa una palabra que le luzca a mis  labios, no es esa una palabra que esté en armonía con el timbre de mi voz, pareciera enredarse un poco en mis dientes, sujetarse a mi lengua y no querer salir, pareciera sentirse incómoda en mi mente, encerrada, enjaulada en un lugar que no le pertenece, intentando hacer estragos  en apenas unos centímetros de espacio  en los que libertad no logra hallar, pero ahí está, ahí está en labios y mente, ahí la has dejado con sabor amargo, de traje oscuro y pesado llanto.
 
¿Qué lo desvela a usted? está claro que si preguntase por un quién estaría aceptando el gran estrago que ha hecho la molesta palabra dentro de mí, aún siento el control en mis manos, así que dispóngase a contarme en verso o en canto un poco de lo que a usted le roba el aliento, juro haber usado cada una de mis tácticas y después de un pequeño feedback haber desechado unas cuantas. Juro haber considerado todas las posibilidades y haberlo analizado como a nadie nunca antes, es por esto que después de haber confiado en los cálculos de  mi hemisferio izquierdo y en la  prosa del derecho he decidido desgarrarme en un imposible, sin premios de consolación ni pajazos mentales, sin mentirle a mi ego subestimándolo a usted, sin "aceptar" una voluntad divina como manso cordero.
Esta noche usted se llama  imposible, si, imposible; imposible a mis ojos, porque claro está que ante otros tantos usted está al alcance de un abrazo, una sonrisa pícara y uno verso rebuscado.

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